La mayoría de los horarios de repaso fracasan por lo mismo: se construyen con horas, no con materia. Una hora de «química» puede pasar sin hacer nada medible. Un plan funciona cuando cada sesión termina con una respuesta concreta a la pregunta «¿qué sé hacer ahora que esta mañana no sabía?».
Este plan cuenta con una hora los días laborables y dos un día del fin de semana. Si tienes más tiempo, añade sesiones. No las alargues.
Semanas 1-2: reconoce el terreno
- Haz una lista de todas las lecciones de cada asignatura a partir del índice del currículo. Será tu lista de control para seis semanas.
- En cada asignatura, haz una serie corta de preguntas repartidas por todas las unidades, no para sacar nota, sino para ver dónde tropiezas.
- Marca cada lección en rojo, ámbar o verde. Sé duro: ámbar significa que dudaste.
- Al final de la semana 2 deberías tener una lista roja. Esa lista, y no el orden del libro, marca todo lo que viene después.
Semanas 3-4: vacía la lista roja
- Una lección roja por sesión. Responde preguntas en frío, lee las explicaciones y relee solo el apartado que explica tus errores.
- Vuelve a evaluar cada lección roja dos días después. Dos rondas sin fallos la pasan a verde.
- Lleva una sola página de «registro de errores» por asignatura: una línea por error, con tus palabras. Reléela antes de cada sesión.
- No empieces materia nueva en estas dos semanas. Estás convirtiendo debilidades conocidas, no acumulando más.
Semana 5: vuelve a juntar la asignatura
Las lecciones repasadas por separado siguen fallando en un examen, porque un examen real salta de una unidad a otra y no te dice qué método usar. Dedica esta semana a series mixtas que crucen toda la asignatura y a los tipos de pregunta que has evitado: las respuestas escritas, las de relacionar, las de ordenar.
Semana 6: exámenes completos, con reloj
- Un examen completo cronometrado por asignatura, hecho en serio: sin pausas, sin apuntes, con el móvil en otra habitación.
- Corrígelo el mismo día. Añade cada fallo al registro de errores.
- Deja los dos últimos días solo para el registro de errores. Ni preguntas nuevas ni materia nueva.
Si te retrasas, recorta el alcance del plan, no su estructura. Tres asignaturas bien terminadas valen más que cinco a medias.
Qué hacer el día antes
Nada nuevo. Lee tu registro de errores, duerme con normalidad y comprueba los detalles prácticos: la hora, el camino, lo que puedes llevar. Empollar la última noche te cuesta más en cansancio de lo que te devuelve en puntos.
