La mayoría de los estudiantes repasa volviendo a leer el libro de texto y subrayando un poco más cada vez. Parece trabajo. El problema es que reconocer una página no es la misma habilidad que dar una respuesta en condiciones de examen, y el examen solo evalúa lo segundo.
Un banco de preguntas invierte el orden. Primero lo intentas, descubres lo que no sabes hacer y solo entonces vuelves al libro, pero esta vez a un párrafo concreto y con una pregunta concreta en mente.
El ciclo que de verdad sube tu nota
- 1Elige una lección, no una asignatura. «Física» es demasiado amplio para una sesión; «la segunda ley de Newton», no.
- 2Responde 10-15 preguntas de esa lección sin apuntes. Ni libro, ni móvil, ni mirar a mitad.
- 3Corrígelas. Separa las incorrectas en dos montones: «no lo sabía» y «lo sabía pero se me escapó».
- 4Lee la explicación de cada pregunta del primer montón y luego el apartado del libro que hay detrás.
- 5Para el segundo montón, escribe una línea sobre qué falló: leí mal las unidades, me precipité en el último paso, confundí dos términos.
- 6Vuelve a la misma lección dos días después y responde una serie nueva. Si te sale bien dos veces, esa lección está lista por ahora.
Los dos montones importan más que la nota. Una laguna de conocimiento y un fallo de ejecución necesitan soluciones totalmente distintas, y tratarlos igual es la razón de que el repaso se estanque.
Por qué las respuestas incorrectas son la parte valiosa
Cada pregunta de un banco de EXAMEV lleva una explicación y una referencia al material del currículo del que procede, así que un fallo no es un callejón sin salida. Lees por qué la respuesta correcta lo es y sabes exactamente qué lección reabrir.
Además, las preguntas tienen los formatos del examen real (opción múltiple, respuesta corta, relacionar, ordenar y respuestas abiertas por escrito), porque quien solo ha practicado tipo test no está preparado para un examen que le pide escribir.
¿Cuánto es suficiente?
Veinte preguntas centradas en una lección valen más que doscientas repartidas por toda una asignatura. La práctica dispersa te dice tu media; la práctica centrada te dice qué arreglar. Haz sesiones de 30-40 minutos y para mientras aún pienses con claridad.
Haz esto con una lección al día y habrás cubierto la materia de un trimestre con pruebas, no con una sensación, de que la sabes.
